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Con arma de escribano escribo sobre las tierras que jalonan las Castillas con montañas y secanos
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Etiquetas: Cultura y tradiciones, Mis quijotadas y demás
posted by Alatriste | 17:02 | 7 comments
Romance de Bernardo del Carpio En los reinos de León el casto Alfonso reinaba; hermosa hermana tenía, doña Jimena se llama; enamorárase de ella ese conde de Saldaña, mas no vivía engañado, porque la infanta lo amaba. Muchas veces fueron juntos, que nadie lo sospechaba; de las veces que se vieron la infanta quedó preñada. La infanta parió a Bernardo, y luego monja se entraba. Mandó el rey prender al conde y ponerle muy gran guarda.
Muerte de Doña BlancaDoña María de Padilla, no os me mostredes triste, noque si me casé dos veces hícelo por vuestro amor, y por hacer menosprecio a doña Blanca de Borbón. Envió luego a Sidonia que me labren un pendón, será de color de sangre, de lágrimas su labor; tal pendón, doña María, se hace por vuestro amor. Fue a llamar a Alonso Ortiz, que es un honrado varón, para que fuese a Medina a dar fin a la labor. Respondiera Alonso Ortiz: -Eso, señor, no haré yo, que quien mata a su señora es aleve a su señor. El rey no le dijo nada, en su cámara se entró enviara dos maceros, los cuales él escogió. Estos fueron a la reina, halláronla en oración. La reina como los vido casi muerta se calló, mas después en sí tornada, con esfuerzo les habló: -Ya sé a qué venis, amigos, que mi alma lo sintió; y pues lo que está ordenado no se puede excusar, no. Di, Castilla, ¿qué te hice? 35 No por cierto, no traición. ¡Oh Francia mi dulce tierra! ¡Oh mi casa de Borbón! Hoy cumplo dieciéis años en los cuales muero yo; el rey no me ha conocido, con las vírgenes me voy. Doña María de Padilla, esto te perdono yo; por quitarte de cuidado lo hace el rey mi señor. Los maceros le dan priesa, ella pide confesión: perdónalos a ellos, y puesta en contemplación danle golpes con las mazas: así la triste murió.
Abenámar¡Abenámar, Abenábar,moro de la morería,el día que tú nacistegrandes señales había!Estaba la mar en calma,la luna estaba crecida;moro que en tal signo naceno debe decir mentira.-No te la diré, señor,aunque me cueste la vida.-Yo te agradezco, Abenámar,aquesta tu cortesía.¿Qué castillos son aquéllos?¡Altos son y relucían!-El Alhambra era, señor,y la otra, la mezquita; los otros, los Alixares,labrados a maravilla.El moro que los labraba,cien doblas ganaba al día,y el día que no los labraotras tantas se perdía;desque los tuvo labrados,el rey le quitó la vidaporque no labre otros talesal rey del Andalucía.El otro es Torres Bermejas,castillo de gran valía;el otro, Generalifehuerta que par no tenía.Allí hablara el rey don Juan,bien oiréis lo que decía: -Si tú quisieras, Granada,contigo me casaría;daréte en arras y dotea Córdoba y a Sevilla.-Casada soy, rey don Juan,casada soy, que no viuda;el moro que a mí me tienemuy grande bien me quería.Hablara allí el rey don Juan,estas palabras decía:-Échenme acá mis lombardasdoña Sancha y doña Elvira;tiraremos a lo alto,lo bajo ello se daría.El combate era tan fuerteque grande temor ponía.
Nuño Vero -¡Nuño Vero, Nuño Vero, buen caballero probado! hinquedes la lanza en tierra y arrendedes el caballo, preguntaros he por nuevas de Valdovinos el franco. -Aquesas nuevas, señora, yo vos las diré de grado: Esta noche, a media noche, entramos en cabalgada y los muchos a los pocos lleváronnos de arrancada. Hirieron a Valdovinos de una mala lanzada, la lanza tenía dentro, de fuera le tiembla el asta; su tío, el Emperador, a penitencia le daba; o esta noche morirá, o de buena madrugada. Si te plugiese, Sevilla, fueses tú mi enamorada; amédesme, señora, que en ello perderéis nada. -¡Nuño Vero, Nuño Vero, mal caballero probado! yo te pregunto por nuevas, tú respóndesme al contrario, que aquesta noche pasada conmigo durmiera el franco; él me diera una sortija, y yo le di un pendón labrado.
El infante Arnaldos ¡Quién hubiera tal venturasobre las aguas del marcomo hubo el infante Arnaldosla mañana de San Juan!Andando a buscar la cazapara su falcón cebar,vio venir una galeraque a tierra quiere llegar;las velas trae de sedas,la jarcia de oro torzal,áncoras tiene de palta,tablas de fino coral.Marinero que la guía,diciendo viene un cantar,que la mar ponía en calma,los vientos hace amainar;los peces que andan al hondo,arriba los hace andar;las aves que van volando,al mástil vienen posar.Allí habló el infante Arnaldos,bien oiréis lo que dirá:-Por tu vida, el marinero,dígasme ora ese cantar.Respondióle el marinero,tal respuesta le fue a dar:-Yo no digo mi canciónsino a quien conmigo va.
David llora a AbsalónCon rabia esta el rey davidrasgando su corazón, Sabiendo que allá en la lidle mataron a Absalón.Cubriose la su cabezay subiose a un mirador;Con lágrimas en los ojossus canas regadas son.Hablando de la su bocadice esta lamentación:-¡Fili, mi, fili mi, / fili mi Absalón!¿Qué es de la tu hermosura?¿Tú extremada perdición?Los tus cabellos doradosrayos parecían de sol; Tus ojos lindos, azules,cual Jacinta de Sión;¡Oh manos que tal hicieron,enemigas de razón!¡Oh Joas que tal hiciste!¡No lo merecía, no!Miraras que era mi hijoengendrado en bendición, Que quien le daba la muerteme doblaba la pasión.Si era desobediente,yo le otorgaba perdón; Si mi mandado cumplieras,trujérasmelo a prisión.¡Oh madre, que tal pariste!¿Cómo habrás consolación?Rómpase las tus entrañas,rásguese tu corazón; Llorémosle padre y madreel fruto de bendición.
Incendio de RomaMira Nero, de TarpeyaA Roma cómo se ardía:gritos dan niños y viejos,y él de nada se dolía.El grito de las matronassobre los cielos subía;como ovejas sin pastorunas tras otras corrían,perdidas, descarriadas,a la torre se acogían;los siete montes romanoslloro y fuego los hundía.En el gran Capitoliosuena muy gran vocería:por el collado Aventinogran gentío discurría,y en Cabalo y en Rotundola gente apenas cabía.Por el rico Coliseogran número se subía;lloraban los dictadores,los cónsules a porfía;daban voces los tribunos,los magistrados plañían,los cuestores lamentaban,los senadores gemían.Llora la orden ecuestre,toda la caballería,por la crueldad de Nerónque lo ve con alegría.Siete días con sus nochesla ciudad toda se ardía:por tierra yacen las casas,los templos de tallería.Los palacios más antiguos,de alabastro y sillería,en ceniza van por tierralos lazos y pedrería;las moradas de los dioseshan triste postrimería.El templo capitolinodo Júpiter se servía,el gran templo de Apolo,y el que de Mars se decía,sus tesoros y riquezas,el fuego los derretía.Por los carneros y osariosla gente se defendía.De la torre de Mecenaslo miraba todo y víael ahijado de Claudioque a su padre parecía,que a su Séneca dio muerte;el que matara a su tía:el que antes de nueve mesesque Tiberio se moría,con prodigios y señalesen este mundo nacía;el que persiguió a cristianos,el padre de tiranía,de ver abrasar a Romagran deleite recebía.Vestido en cénico trajedecantaba en poesía.Todos le ruegan que amansesu crueldad y su porfía:cuando más todos le rueganél de nadie se dolía.
Etiquetas: Cultura y tradiciones
posted by Alatriste | 13:14 | 6 comments